13 feb 2012

El elemento – Ken Robinson

Author: León de Turín | Filed under: El rincón de los recomendados

En este libro, Ken Robinson da una vasta colección de  casos en los que las personas encuentran lo que él denomina “el elemento”, lo que se traduciría en aquellos espacios y situaciones en los que las personas fluimos de un modo natural y podemos realizar determinadas actividades sin demasiado esfuerzo con un alto nivel de competencia, excelencia y hasta profesionalismo.

El secreto, según el autor, consistiría en que cada persona encuentre su elemento y, una vez allí, fluir en armonía con la vida, con lo que somos y podemos dar en la vida.

El libro, en sí mismo, permite expandir la mirada sobre nuestra vida y nuestras posibilidades y arrojar algo de luz sobre las condiciones que hacen más o menos factible encontrarlo. Y no va más lejos. El libro muere ahí, invitando al lector a descubrir su propio elemento. Por esta razón, a la obra le sobran casi todas las páginas y termina siendo una compilación de ejemplos y casos de personas que han encontrado su elemento y lo importante que fue en sus vidas, dándoles en algunos casos un giro de 180°.  Y nada más. Es un buen libro para aquellos que quieren ahondar en qué es “el elemento”. Por lo demás, un libro del que tranquilamente se puede prescindir.

Facilidad de lectura: 10

Un lenguaje muy claro y un vocabulario adecuado. Muy fácil de leer.

Profundidad del tema tratado: 10

Si al lector no le queda claro lo que es “el elemento”, sus condiciones de factibilidad y cómo puede cambiarle la vida, entonces deberá volver a la educación básica de la escuela primaria. No hay forma de que esto no quede claro. “El elemento” está explicado, sobre explicado y super explicado. Pero es tan simple y chato, que la profundidad se alcanza en las primeras páginas. Después, el libro se va repitiendo a sí mismo.

Extensión: 3

Es demasiado extenso de un modo innecesario.

Precio edición impresa: 2

No es un libro costoso, pero entiendo que es demasiado caro para lo que dice.

Facilidad de acceso: 4

No es muy fácil de conseguir. En general, se consigue por pedido. No pude encontrarlo disponible para  libros electrónicos.

 

Puntaje final:  5,8 fernecitos.

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Lejos de ser una “fuente del mal” dentro de las librerías, los libros de autoayuda pueden ser muy útiles a a la hora de arrojar luz sobre un problema en particular o situaciones cotidianas que requieren nuevas perspectivas. Sin ahondar en detalles ni apologías al género, diré que este libro es un clásico y un excelente referente. Usando un lenguaje llano y ameno, el Dr. Covey nos muestra el resultado de los muchos años que dedicó al estudio del liderazgo.

Sus resultados lo llevan al libro mencionado, diferenciando lo él llama una “victoria privada” en el ámbito de lo interno para luego dar paso a la “victoria pública”. El hallazgo en este libro está dado en concentrarse en los principios rectores de la vida de cada persona para conseguir un mejor entendimiento de nosotros mismos, el centro sobre el que gira nuestra vida, la administración del tiempo y algunas claves de nuestros marcos desde lo que miramos la vida.

Facilidad de lectura: 10

Un lenguaje muy claro y un vocabulario adecuado. Fácil de leer

Profundidad del tema tratado: 9

Una buena profundidad para abordar la temática. Sin entrar en la parte más ardua de los temas abordados, logra una excelente exposición explicando todo lo que hay que explicar.

Extensión: 10

Si bien no es un libro corto, los temas abordados requieren una extensión importante. Covey logra expresarlo sin extenderse de más y sin resumir en exceso.

Precio edición impresa: 9

El precio es acorde a libros de su categoría.

Facilidad de acceso: 10

Se consigue nuevo, usado y en formato de libro electrónico

 

Puntaje final: 9,6 fernecitos.

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7 mar 2011

Existir – Jaime Barylko

Author: Leon de Turin | Filed under: leon leyente

Cultura: es lo que le queda a uno después de haber olvidado todo lo que aprendió.

La obra más genial no justificará jamás el dolor que la originó. No obstante no me atrevo a aceptar esta espina del presente en función de futuras rosas.

Kant trataba de demostrar. Kierkegaard trataba de vivir

Nunca irrumpas en mi soledad. Acurrúcate en algún rincón y aguarda. No sé cómo volveré. Sé que volveré

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7 mar 2011

La chica que leía a Capote en el bondi

Author: Leon de Turin | Filed under: Cuenterías varias, Misceláneas

Hacía calor. Yo viajaba desde Córdoba hasta Río Ceballos. No recuerdo en qué andaba, sólo recuerdo que hacía calor. Subió una chica de edad incierta en una de las tantas paradas en Córdoba. Pensé en arriesgar un número. Dudé mucho. Pensé un número más amplío: ¿podría ir preso por estupro? Pensé que no, que incluso era mayor de edad. Sonó su celular. Su lenguaje me dejó mucho más claro que no llegaba a los veintiuno. La miré. Hablaba fuerte y no podía concentrarme. Por fin colgó y me dejó seguir leyendo. Abrió una mochila, sacó un libro de Capote. No era “A sangre fría”. Era un libro de cuentos. Entonces no pude leer más. Ella leía y yo miraba. “Qué extraño”, pensé. “Veinte años y está leyendo Capote. Nada de García Márquez, ni siquiera de Bonelli. La piba lee a Truman Capote”. Traté de seguir leyendo. Ya no recuerdo qué leía. Sólo recuerdo que hacía calor.

Me molesta que la gente se disculpe conmigo cuando lee literatura liviana, de aeropuerto, de vacaciones. Me molesta porque si leer no es un placer, es un suplicio, y yo no soy nadie para censurar a quien lee por placer, sin importar qué lee. Siempre es un problema o un gozo del que no soy ni partícipe ni responsable. Tampoco sé qué responder cuando me piden que recomiende un libro. Es tan amplio el universo y tan subjetivo el amor, que no logro sentirme más que un boicoteador del proceso de  otro cuando sugiero enredarlo en alguna lectura.

No es fácil acercarse a una niña-dama-mujer de esa edad sin generar cierta alarma en sus sistema nervioso. Están atentas, sobre todo cuando la diferencia de edad supera ampliamente los 5 años. Miré mi bolso. Tenía un libro de Stevenson, el caso del Dr. Jeckyll. La dualidad, las dos personas que habitan en una sola. Tenía el libro. Ella leía Capote, se comía la uñas, seguía a Capote. Tomé el lápiz que utilizo cuando leo y anoté, en la tapa, la dirección de este blog. Me levanté, caminé hacia ella y le dije: “Si lees Capote, animate con este libro. Te lo regalo”. Se negó a aceptarlo hasta que mostré insistencia y, por fin, lo tomó. Me senté en mi lugar, volví a mi lectura. Pasaron unos kilómetros y la miré. Ella ya no podía leer. Daba vueltas en la misma página.

Bajó al ingresar en Río Ceballos. Me agradeció. Se fue. Lo último que supe con certeza es que un día después, hace exactamente 12 meses, alguien en la ciudad de Córdoba anduvo rastreando a León de Turín.

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4 feb 2011

Todxs me tienen lxs redond@s por el suelo.

Author: Leon de Turin | Filed under: Misceláneas

Estamos asistiendo a uno de los cambios lingüísticos más importantes de la historia del Castellano. El recorte de las palabras, la falta de conocimiento de la lengua y el déficit en la educación son algunas de las variables que ayudan a esta metamorfosis lingüística. Estos es, según entiendo, inevitable e irreversible, aunque a los puristas se les pongan los pelos de punta.

Pero hay un detalle más que me causa un rechazo visceral y es el cambio del neutro por estas manifestaciones “progresistas” al cambiar la letra que da el género a la palabra (por ejemplo “o” en todos) para ser cambiada por la letra “x” (pasando, en nuestro ejemplo, a ser todxs). Esto, que es celebreado por las feministas y por las personas de bien, es impronuniable y no refiere a uno ni a otro. Pero si querían hacer algo inclusivo y representativo para ambos géneros, habría sido más fácil pasar a la “u”. De esta manera, al referirse a todos (todas y todos) y en vez de poner el estúpido “todxs”, podrían haber puesto “todus” que es pronunciable y tampoco acusa ningún género en particular.

Aparentemente a los académicos se les pasó este detalle y prefirieron la “x” para poner según corresponda. Pero la cosa no termina acá, porque tampoco les gustaba que las palabras que atriubuyeran acción al sustantivo terminen en “ente”. Por ejemplo: “presidente”. Entonces inventaron el “presidenta”, que es aproximadamente una patada en el estómago. Así, el estudiante es una persona que está en ejercicio del estudio y el presidente es el o la que preside una institución u organismo (el género es indistinto). A nadie se le ocurre decir “estudianta” (aunque se usa “atorranta”, por ejemplo, y tendríamos que ver de donde viene), “cuenta corrienta” (aunque cuenta sea un sustantivo femenino), o decir “amanta” por”amante” ni “ser humana”. Y nadie piensa que el señor parado en la esquina con bigotes negros, anteojos de sol verdes y la 9mm en el bolsillo sea un policío (en lugar de policía).

La defensa de la feminista fue: “no nombrar a elllas implica una forma de desconocerlas y, por ende de negarla. La mujer sigue estando en segundo lugar “. Aunque hagamos un esfuerzo y digamos que la primera parte de la afirmación sea cierta, no creo que el término “presidenta” y “todxs” sirva para hacer retroceder el machismo feroz que se esconde en las propagandas de Johnson & Johnson y Unilever, donde son las mujeres las que tienen miedo de la bacteria que está en el saco que su marido arroja en el sillón, son las mujeres con caras de satisfechas las que van en un colectivo, se bajan en una escuela y miran asombradas como un producto de limpieza acaba con el sarro del inidoro público. Son las mujeres las que se dan cuenta de que el pañal del bebé está sucio, de que la cocina no es tan fácil de limpiar, de que el nene va al baño a la casa de Carlitos porque tiene perfume y son las mujeres las que aparecen en la cocina sirviendo la cena con gaseosas.

Pero, aún a riesgo de que el lector me odie con todo su ser, voy a ir  más lejos y voy a sugerir observar que el creciente éxito de los implantes mamarios tiene trasfondo sexista y sesgadamente machista, ya que la intervención quirúrgica apunta al incremento de la belleza sexual, alimentando el fantasma de que se ve a la mujer como un “objeto sexual” y no como un ser de una belleza integrada.

En resumen, y para finalizar, es mi parecer que apuntar al uso de la “x” y “@” para incluir a ambos géneros en el discurso es de una ingenuidad que raya con la estupidez y que una intervención seria en contra de la subestimación del género no pasa por decir “presidenta” si no por intervenir en la imagen pública que se hace de la mujer desde los productos de consumo, desde la mujer como objeto sexual (tomando en cuenta tanto el canon estético y las cirugías estéticas como la revistas cuyas tapas presentan el culo de una modelo de turno y el rostro en medio perfil, dejando insinuar los pechos turgentes y resaltando una frase de la profundidad de una baldosa que dice: “Yo no le debo nada a nadie”). No creo que sea el discurso el lugar sexista por excelencia ni que intervenciones como las mencionadas en el mismo ayuden a una conciencia de género. Y mientras yo me esfuerzo por terminar de escribir esta entrada, hay 35 mujeres pensando si su jabón les deja rastros en la piel y si deberían cambiarlo a otro con un cuarto de crema humectante.

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28 ene 2011

La crisis de la educación

Author: Leon de Turin | Filed under: Misceláneas

Cuando me encuentro con un docente, es una constante la queja: “Los chicos de ahora son terribles. No sabés qué hacer porque no te dejan enseñar”. Esto, que me consta verdadero, pasa, a mi entender por una crisis que no tiene que ver con los estudiantes ni con los docentes, si no con una forma obsoleta de entender la educación.

“No les importa nada”, suelen rematar. Pero detrás de este síntoma, creo vislumbrar algo que está más allá, que no tiene que ver con los actores si no con la mala elección del escenario. Es cierto, ni los niños ni los adolescentes son los mismos que hace 10 años. Pero, entonces, me pregunto: ¿por qué seguir insistiendo con una currícula que no los incluye? ¿De dónde sale ese supuesto de que “no les importa nada”? Los valores cambian, las sociedades cambian y el mundo cambia. A nadie se le hubiese ocurrido en 1997 plantear en el Senado el matrimonio entre personas de igual sexo. Pero aún hoy se entiende que puede ser útil de algún modo racionalizar una expresión algebraica, reconocer el grado de un polinomio, disinguir el objeto directo o si la voz usada en una oración es la voz pasiva. Y antes de la escandalización del lector, quiero decirle que los niños y adolescentes si se interesan por muchas cosas: música, videojuegos, redes sociales, computadoras, fútbol y a partir de acá, sólo se trata de seguir escarbando.

Porque antes la cosa era distinta: tenías que saber y punto. Hoy no es así. Nada es porque sí, nada es porque yo-lo-digo-que-soy-tu-padre/madre. Es verdaderamente un sinsentido buscar el conocimiento enciclopédico en épocas de Wikipedia, en épocas de tirar una pregunta en el ciberespacio y esperar a que alguien la conteste. Y esto que digo tiene que ver con la convicción profunda de que el conocimiento no es un tesoro para guardar en un anaquel. Es una fuente inagotable de herramientas para inventar, hacer e investigar. De manera que la pregunta fundamental es: ¿por qué y para qué enseñar lo que se enseña?

Los profesores de filosofía no logran despegarse de la enseñanza magistral. Lo importante de la filosofía para un adolescente no es qué dijo Descartes o Kant, si no cómo Descartes o Kant pueden ayudar a intrepretar y preguntarse sobre su propia existencia.  ¿De qué sirve conocer el imperativo categórico kantiano si no hay una movilización de la subjetividad en algún sentido? Tantas materias, tantos conocimientos atomizados y disgregados para nunca poder ver cuál es la razón esencial de conocer la estructura de una república. Es imperante cambiar el foco, dejar de lado el conocimiento como vlaor superlativo y entenderlo como una herramienta que nos ayuda a ir más allá. No existe ninguna razón para que un estudiante sienta alguna simpatía por el Martín Fierro ni por Facundo, y no la existe porque el grado de distancia que separa su mundo de facebook y de Messi de la civilización y de la barbarie y de la generación del 80 hacen imposible una reconstrucción lineal que pueda ser interesante para el hoy y para el mañana. Para ellos no existe ningún tipo de conexión entre el invento del transistor y una notebook. Y partir del transistor implica un retroces que en nada se asemeja al hoy que experimenta. No hay instrumento electrónico que no tenga en su interior un mínimo de matemática, un lenguaje (al menos binario y lógico) y una historia que lo acompañe. Desde un teléfono móvil hasta un correo electrónico tienen en su interior un proceso de síntesis, de depuración y de estudio que partiendo del control remoto del televisor se puede rastrear la historia, la evolución y la contradicción del conocimiento, abarcando la física, la matemática, la lengua, la historia, la economía, la biología y cuanta disciplina se cruce, incluuendo la música y la geografía.

La educación no puede seguir siendo pensada desde un sujeto que ya no existe, que ya no es y que no volverá a ser. La educación no puede seguir siendo pensada desde un marco “normal” sarmientista, porque el siglo XX y sobre todo el XXI viene demostrando que no somos iguales y que las subjetividades se expresan de manera tan diversa que es imposible sintetizarlas en un plan curricular como el que se tiene hoy en Argentina.

Los estudiantes me preguntan: ¿para qué sirven los polinomios? Y no puedo encontrar libros de secundaria que muestren las aproximaciones de gráficas útiles con el conocimiento humano. El marco conceptual que atraviesa la educación es enseñar primero las herramientas y después pretender que resuelvan problemas, cuando el mundo entero nos enseña todo el tiempo que las cosas deben hacerse más fáciles y accesibles la escuela nos enseña con un grado de complejidad que resulta incoherente con la vida cotidiana.

Con esto no quiero decir de ninguna manera que la escuela no deba abarcar la complejidad, si no que la abarca desde el lugar equivocado. Si hay una experiencia motivadora, las complejidades pueden ir sumándose en función de esa experiencia. Si el estudiante debe dar una clase de cumbia, deberá buscar información del origen, estructura básica, matices, deudas y aportes del género. Y esto es un trabajo que empieza a ser de una complejidad mayor pero que no deja de ser parte de la experiencia cotidiana. Y todos los géneros musicales le deben algo a otro género. Podemos remontarnos al período Barroco con Nightwish, podemos acercarnos a la música africana con el blues y el tango, podemos acercarnos a un grupo étnico con el reggae. Ya no puede ser indispensable partir de períodos de antaño durante 4 años para tratar de entender lo que pasa hoy. Avanzar en el conocimiento es un crecimiento que se logra no dentro del marco de lo impuesto, si no de lo anhelado y de lo amado. Sigue siendo parte de un paradigma obsoleto pretender que un adolescente de 14 años intente registrar como parte de su vida la cultura económica fenicia, cuando no logra entender la cultura económica del supermercado. Aceptamos una abrumadora cantidad de cambios en lo tecnológico, en la estructura familiar, en le manejo de la genética y de la tecnología, pero seguimos mirando al estudiante como lo que no es, tratando de que se adapte a un sistema que ya no es funcional. A los 15 años, San Martín era subteniente 2°. Hoy, a los 15 años un adolescente promedio no sale de su casa sin un celular y su máxima preocupación lejos está de ser la victoria de los pueblos libres.

Rousseau vio que el niño no era un adulto pequeño, si no que era un niño. Tenemos que ver que hoy ya no hay un adolescente modelo y tipo (como había una familia modelo y tipo en el año 1945), si no una complejidad de variantes en un radio no mayor de 2 kilómetros. Y esa complejidad, las nuevas estructuras familiares, el modelo del consumismo y del todo ahora y listo para usar condicionan de manera excepcional su comportamiento y no es esperable que de estos jóvenes haya un despertar salido de sí mismos si no es conducido desde afuera, por padres y docentes.

Es un error seguir atribuyendo el fracaso escolar a los estudiantes. Es un error pretender el esfuerzo y el sacrificio como parte de un marco moral en un mundo donde se muestra que tales cosas quedaron en el pasado. Desde un artículo de limpieza que limpia más en menos tiempo y con menos esfuerzo, hasta un automóvil que ayuda al conductor a estacionarlo sin problemas. Pero detrás de esa facilidad lograda en objetos palpables y concretos existe un grupo de personas que estudiaron, investigaron, ensayaron y se comprometieron con esos valores. El esfuerzo es del creador, del pensante, del generador de ideas, pero no del que hace uso de lo creado. Ese es el valor que hay que despertar, ese es el valor que hay que conseguir. La resolución de problemas como inicio de un proceso de conocimiento que nos lleva a grados de abstracción y de profundida conceptual no percibibles a simple vista.

El cómo se enseña es la estrategia a cambiar. Partir de quitar un clavo para conocer la tenaza. Partir del cómo funciona un televisor para enseñar física. La abstracción es una conquista conceptual que no nace de la manipulación de los elementos cotidianos. No basta entender que el mundo de 10 años atrás no es el de hoy. También hay que comprender que el estudiante de 10 años atrás no es el de hoy, y que el conocimiento como tesoro aquilosado en una mente ya no está convenciendo. El aporte que se espera de las personas no es de acuerdo a la capacidad de repetir fechas o fórmulas, si no de utilizar ese conocimiento para crear valor y nuevas propuestas para un mundo altamente volátil. Las fechas están en los libros, las fórmulas en la red. Vincular una fecha obtenida de un libro con una fórmula obtenida de la red es lo que les compete a las personas. Es ese proceso el que la nueva escuela debe fomentar. Utilizar la facilidad de acceso y de uso del hoy para generar nuevos aportes en el mañana. Este es el desafío; desafío que todavía la escuela no ha podido resolver.

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3 ene 2011

Boletín Culturín N° 23 – Charles Bukowski

Author: Leon de Turin | Filed under: Boletín Culturín

A Mariano Suárez, quien abandonó una historia para inventar
otra que trajera del mundo de la música un poco más  de magia.

Cuando sobre el improvisado escenario de una peña de filosofía un compañero toma una guitarra, ensaya un ritmo de blues y otro comienza una lectura que habla de calcetines podridos, de olor a muerte y de guerras, yo me diluyo en esa prosa violenta y cruda y puedo imaginarme un escenario agonizante. Las palabras son como dagas que hieren con demasiada realidad la vida. Entonces me  atrevo a preguntar qué lee. “Charles Bukowski”, responde. Rápidamente entiendo que el escritor es uno de esos referentes culturales que acompañan a una ideología que lejos estoy de entender. Como sucede en estos casos, el nombre de Bukowski aparece repetidamente en los meses siguientes, sobre todo en círculos de los autoproclamados “undergrounds”, “artísticos” y “progresistas”. Es el rechazo a ese progresismo, a ese entendimiento de lo “artístico” y a ese underground (que de underground tiene bastante poco) lo que me lleva a alejarme del escritor.
Pero la literatura tiene sus vueltas y este alemán maltratado de niño por su padre y devenido en  cartero de la ciudad de Los Ángeles aparece nuevamente en mi vida seis años más tarde. Me aproximo a él, me atrevo con sus cuentos y algunas poesías. No me atrae. Sólo dice sin culpa cosas crudas que la mayoría no asumiría ni el confesionario. Habla explícitamente de sexo, de vivir borracho, de putas y del vacío de la existencia. “Nada nuevo”, me digo para mí y Bukowski es abandonado en mi lectura para no retomarlo nunca más en los próximos años.
Pero un amigo publica una de sus poesías y redescubro en pocas líneas aquella fuerza que me había atrapado, aquel relato sórdido y urbano de su obra que en pocas palabras lograba condensar una forma de manejarse en la vida, un vacío más allá de lo escrito. Su estilo (etiquetado como “realismo sucio”) descree del sueño americano y le debe al minimalismo la expresión de lo imprescindible para dejar que las descripciones se logren a través del contexto en en el que aparece.
Bwkowski estudia en Los Ángeles, pero vivirá en los márgenes de la existencia vagando de trabajo en trabajo y, harto del proceso de publicación, dejará de escribir. Es un dato curioso el hecho de que sea una úlcera que lo llevó a los abismos de la muerte la que lo anime nuevamente a producir literatura. Bwkowski decide dejar definitivamente su trabajo en la oficina de correos cuando un editor le ofrece cien dólares semanales de por vida y avisa por carta a un amigo: “tengo dos opciones: permanecer en la oficina de correos y volverme loco… o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre.”.
Dos películas llevan su sello: “Factótum” y “Barfly” (Conocida también como “El borracho”), las cuales fueron escritas por él y tienen un tinte autobiográfico.
Hoy, Bukowski me sigue pareciendo un escritor por descubrir, ya que en 73 años escribió más de 50 libros y sólo abandonó la literatura cuando encontró la muerte en el año 1994, víctima de leucemia En su lápida reza una inscipción: “Don’t try” (“No intentes”).
Les dejo “Pájaro azul”, un poema que me enseñó el surfista 2.0 que logra captar mucho de nuestro escritor anfitrión.

Pájaro azul

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

(Versión de Rafael Díaz Borbón)

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25 dic 2010

"La rebelión de Atlas" – Ayn Rand

Author: Leon de Turin | Filed under: leon leyente

?«Si viese usted a Atlas, el gigante que sostiene al mundo sobre sus hombros, si usted viese que él estuviese de pie, con la sangre latiendo en su pecho, con sus rodillas doblándose, con sus brazos temblando pero todavía intentando mantener al mundo en lo alto con sus últimas fuerzas, y cuanto mayor sea su esfuerzo, mayor es el peso que el mundo carga sobre sus hombros, ¿qué le diría usted que hiciese? [...] Que se rebele»

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25 dic 2010

"La rebelión de Atlas" – Ayn Rand

Author: Leon de Turin | Filed under: leon leyente

“Ninguna acción puede ser más vana o fútil que cargar a otra persona el fardo de no haber sabido efectuar una elección” (Dagny Taggart)

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26 nov 2010

Lo que nos preocupa es la conciencia

Author: Leon de Turin | Filed under: Uncategorized

Estar sin estar. Dar vueltas a la derecha a la izquierda y más vueltas. La conciencia nos obliga entre lo malo y lo peor. Sin volver, sin quedarme, ¿Qué hago con este encierro? ¿Qué hago con mis ganas de ser?

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